Todo lo que Está Bien

Posted by:

|

On:

|

Hace unas cuantas semanas que descubrí, a través de unos conocidos, el grupo de Hakuna en Tenerife y, animado por aquellos, me acerqué a una de las horas santas que se realizan todos los miércoles por la noche. La verdad es que no tenía expectativas preconcebidas sobre lo que me iba a encontrar y, por alguna razón, tampoco busqué información al respecto en internet. Simplemente iba con la somera idea que ellos me habían contado y una tímida ilusión. Me sorprendió de tal manera que no sé si voy a ser capaz de encontrar las palabras que puedan expresar lo que he vivido allí, pues es una de esas sensaciones completamente indescriptibles. De todas formas, lo voy a intentar.

Iba solo. Corría por la calle Tabares de Cala porque pensaba que se me había hecho un poco tarde. Desde mi casa tardé solo unos dos o tres minutos en llegar a la plaza de la catedral, así que al final entré a tiempo. La respiración agitada que todavía conservaba de la carrera que había hecho fue apaciguada de golpe por la majestuosa penumbra de la catedral. No sabía a donde tenía que ir, así que afiné los sentidos y pude escuchar un ligero murmullo hacia la derecha, donde también tintineaban unas luces de velas, o algo así. Tras acercarme pude comprobar que, efectivamente, había sido bien guiado. 

Todo lo que pasó después está recubierto de un halo especial, mágico, que es la comunión sinérgica de todas las partes que ahí confluyen. Me senté en el extremo de uno de los bancos con los ojos bien abiertos, observando a mi alrededor. El tenue brillo de los cirios sobre el altar, el gentil ramo de flores, un pelotón de velas pequeñas y la palabra “Hakuna” en letras de madera, componían una decoración minimalista; lienzo en blanco, escenario solemne, para recibir al cuerpo de Cristo y la humilde alabanza de sus hijos. Se sucedían los cantos y los acordes de la guitarra, rítmicos, dulces, sinceros, cálidos, en un abrazo conjunto de corazones sincronizados bajo la misma frecuencia. Después, silencio. Tiempo para que cada uno hable con su Padre. Cierro los ojos y de rodillas te digo: 

Gracias Padre por este regalo, por permitirme conocer a este grupo de gente maravillosa y descubrirme otra forma de estar junto a ti. Esto es lo que somos y lo que hemos sido siempre, esta es nuestra esencia. Esto es Europa, esto es España. Esto es tradición milenaria, idiomas antiguos, enseñanzas atemporales… pues realmente seguimos siendo los mismos que cuando nos visitaste. Estas son las palabras para un camino, para una vida, palabras de verdad. Esto es alimento para el espíritu y energías infinitas para seguir conservando lo único que realmente importa: tu mensaje. Esto es todo lo que está bien.

Abro los ojos, comienza una nueva canción. No me atrevería a interferir en ese coro de voces preciosas, así que simplemente disfruto de su actuación. De repente noté un escalofrío y, seguidamente, una sensación muy agradable, como cuando vuelves a casa después de mucho tiempo de viaje. Sentí seguridad, cariño y la compañía de alguien a quien echaba de menos y que me esperaba con los brazos abiertos. Lo mejor que pude hacer fue acudir a ese abrazo que me reconfortó como pocas cosas lo han hecho en mi vida. Fue entonces cuando comprendí que jamás había estado realmente solo.

Bendito sea Dios, que da la vida.

Una respuesta a «Todo lo que Está Bien»

  1. Avatar de Lola medina
    Lola medina

    Que bonito lo que escribirtes ,de tu vivencia allí,de la paz que sentistes,que buena falta nos está haciendo,con todo lo que está pasando en este mundo revuelto ,me alegro mucho ,un abrazo