La situación política y social en España está llegando a tal extremo que estoy considerando seriamente tomar acción en la medida de mis posibilidades. Leyes que sobrepasan el absurdo (ocupación, trans, solo si es si, animalista, etc.), una situación completamente descontrolada en cuanto a la inmigración ilegal con el beneplácito del gobierno, que trae consigo enormes problemas de islamización, violencia y creación de guetos y un gobierno ominoso que ha traído los peores años que se recuerdan desde los años cincuenta del siglo XX.
Como artífices de esta situación tan miserable están, por un lado, el sector activo de todo esto (el gobierno)que avanza a pasos agigantados hacia la decadencia más absoluta, haciendo que perdamos soberanía energética, alimentaria, militar y cultural, por nombrar algunas, mientras nos ciñe cada vez más apretado el yugo de las políticas de la Unión Europea y la infame agenda 2030. Evidentemente, a todo esto se suma lo descrito anteriormente, además de numerosos casos de corrupción.
Por otro lado, el sector pasivo, bien sea por conformidad con el gobierno (misteriosamente existe gente favorable a todo este caos) o por desdén generalizado, permiten que todo el plan siga su curso. Con mayor o menor frecuencia el grupo de pasivos desdeñosos se da cuenta de la calamitosa situación que sufre su país, pero nunca parece llegar a un nivel suficiente como para que decida tomar algún tipo de acción. No hará nada más que reenviar alguna noticia alarmante que le comparta alguno de sus contactos por wasap, en el mejor de los casos.
Para dar una mejor idea de todo lo que ha sucedido en los siete años que lleva Pedro Sánchez en el gobierno, haré una lista en orden cronológico con los hechos más importantes y que no debemos olvidar:
- Gobierno en minoría tras la moción de censura a Rajoy.
- Incapacidad para aprobar presupuestos por la debilidad del gobierno.
- Elecciones meses después (tampoco consigue mayoría).
- Repetición electoral en noviembre de 2019
- Exhumación de Francisco Franco.
- Estado de alarma inconstitucional y la nefasta administración de la pandemia.
- Vacunaciones forzosas, arrestos y multas en contra de la legalidad.
- Caída histórica del PIB (11%) tras la pandemia.
- Ley de educación LOMLOE.
- Asalto de más de 10.000 inmigrantes a Ceuta en 48 horas.
- Gestión de la erupción del volcán de La Palma (Los afectados siguen viviendo en barracones a fecha de hoy).
- Récord histórico del precio de la luz.
- Cambio unilateral de postura respecto al Sáhara Occidental.
- Ley de eutanasia.
- Inflación disparada al 11%.
- Paros y huelgas en el sector del transporte y agricultura.
- Ley del “solo sí es sí”.
- Aprobación del uso de las lenguas cooficiales en los debates parlamentarios.
- Ley de memoria democrática.
- Elecciones 23J. Mayoría aún más débil que antes.
- Ley trans.
- Ley de bienestar animal.
- Ley de la vivienda.
- Ley de amnistía e indultos a varios condenados por el “procés”.
- Inacción criminal y nefasta gestión en la DANA de Valencia.
- Envíos millonarios de dinero a Marruecos, efectuados en varias ocasiones.
- Apagón histórico en todo el país (afectando también a Portugal y sur de Francia), infame gestión y falta de explicaciones oficiales.
- Olivares centenarios arrancados para instalar placas solares, debido a leyes medioambientales.
Todo ello aderezado con varios escándalos de corrupción de corte grave:
- Caso Ábalos/Koldo.
- Caso Delcy (Delcygate)
- Caso Begoña Gómez (esposa del presidente).
- Caso diputación de Badajoz.
- Caso Mediador (Tito Berni)
- Trama de los hidrocarburos.
- Caso Teniente Coronel Balas y la UCO.
Además, es palpable el aumento de la delincuencia y la inseguridad en las calles provocado por la llegada masiva de inmigrantes ilegales que no son deportados y que se distribuyen por todo el territorio nacional. Éstos provienen de contextos islámicos y, por tanto, más violentos que causan inseguridad en los barrios de las ciudades y pueblos. Junto con ello viene el establecimiento de comunidades islámicas que no tienen ningún interés en integrarse o aportar positivamente al desarrollo de España y que, en ciertos lugares, ya son mayoría frente a la población nacional. Se han conocido numerosas operaciones de desmantelamiento de núcleos de islamistas radicales por parte de la policía nacional, dedicados a propagar la ley islámica y que , por desgracia, cada vez son más comunes.
Por todo lo mencionado y muchas otras cosas que habrán quedado en el tintero, creo que es lógico y necesario dar un paso al frente y pasar a la acción. Da igual el grupo al que uno se incorpore, pero todos debemos remar en la misma dirección para luchar contra todo este despropósito.
Hay opciones para todos los gustos: más moderados, más extremistas, autoritarios, de movimiento obrero, democráticos, etc. Pero todos deben tener en común un carácter revolucionario e insurgente, sin miedo a las represalias y coacciones (que llegarán) y un profundo sentimiento de patria, cultura y tradición, y estar dispuesto a pelear por ello. Tenemos que usar la historia y la fe como los faros que guíen nuestras acciones, pues hablamos de España, una de las naciones que ha contribuido al modelado de la civilización occidental, en la que su riquísimo pasado sienta la base de una conciencia común. A esto se le une la fe cristiana, que está intrínsecamente ligada a la identidad de España e Hispanidad, por la que millones de españoles han dado su vida y han llevado a cabo una de las mayores obras humanísticas de la historia en la conquista y evangelización de América.
No hay nada por lo que pedir perdón y mucho menos de lo que sentirse avergonzado. Que eso no sea razón para no incorporarse a la batalla. Muchos han sido los que han atacado a España en el pasado, con afán de destruirla, y nunca lo consiguieron. Es ahora, cuando hemos bajado los brazos, que recibimos faltas de respeto internacionales, propiciadas por nuestra debilidad, causada por la infame situación que he descrito anteriormente. Hay que rebelarse.
Seguramente habrán escuchado que la historia es cíclica, que se repite. Ya hemos sido invadidos por el islam allá por el 711; ya hemos sido ninguneados por otros estados europeos en muchas ocasiones; ya hemos sufrido las consecuencias de estar gobernados por completos inútiles, que por desgracia no nos faltan ejemplos. Pero siempre surge un grupo de valientes que alza la voz, se levanta y se dispone a afrontar los problemas del momento, esto no es más que uno de esos ciclos históricos. Nos toca volver a hacerlo.
Como ya venimos haciendo desde hace más de mil trescientos años, demos un paso al frente, afrontemos las injusticias y luchemos por lo que es nuestro.
¡Viva España!
