A España se le Atraganta la Democracia

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A España se le Atraganta la Democracia

 

Dejando a un lado el debate de si en España ha habido o no democracia real desde la transición en 1978, lo cierto es que siempre que se le ha dado opción al pueblo de elegir quién ha de ser el encargado de gobernar el país, éste ha elegido a tiranos, inútiles, perversos y delincuentes que han ido siempre en detrimento de España y, a veces incluso, de ellos mismos. Especialmente desde que el sufragio es universal se hace mucho más evidente que el grueso de la población no solamente es incapaz de seleccionar a un dirigente válido, sino que elige a aquel que abiertamente actúa en su contra. Por lo tanto, no solo constituyen un peligro para el destino nacional y para ellos mismos, sino para el resto de la población. Ante esta situación lo más sensato sería aceptar el fracaso y probar otra vez lo que ha funcionado anteriormente, pero como vengo diciendo, no es que abunde la sensatez, precisamente.

Antes de que huya despavorido después del párrafo anterior, déjeme darle razones para justificarlo. Siempre que nos ha ido bien en España hemos tenido alguna forma de poder altamente concentrado o autoritario. Pongamos, por ejemplo, a los Reyes Católicos Isabel I y Fernando II, a Carlos I y a Felipe II, con los que se concluyeron casi 800 años de reconquista y nos convertimos y consolidamos como el primer imperio global de la historia, extendiendo la civilización, la lengua, el derecho y la religión a los confines del globo. Si quiere profundizar en este tema, le invito a que lea otro artículo dedicado enteramente a ello. Lo tiene disponible en https://leopoldocastaneyra.com/la-hispanidad/  

Otros casos paradigmáticos son: La regencia de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), que tuvo un grandísimo enfoque en economía e infraestructura (como carreteras, puentes, ferrocarriles y obras hidráulicas para electricidad y regadío; industrialización y fundación de empresas emblemáticas como Telefónica, Iberia o CAMPSA) gracias a la creación del Consejo de Economía Nacional, que además consiguió frenar la devaluación de la peseta. En el ámbito social hubo una notable disminución de la inseguridad, principalmente encarnada en el pistolerismo, que prácticamente se erradicó, y la tasa de alfabetización creció un 10%. No en vano a estos años se los conoce, al igual que en otros países europeos, como “los felices años 20”.

La dictadura de Francisco Franco (1939-1975), de mayor duración temporal, que consiguió transformar un país devastado y revuelto tras la Guerra Civil (1936-1939) y la Segunda República (1931-1939) en una economía moderna y dinámica, llegando a ser la octava economía a nivel mundial (actualmente somos la número 15). Una economía que crecía a un ritmo del 7% anual (actualmente rondamos el 2,5%) y con una gran clase media. Empresas insignia como Renfe, Repsol, SEAT o Iberdrola tuvieron sus orígenes en la etapa franquista. Esto es lo que se conoce como “el milagro económico español”. En el ámbito social hay mayor controversia para algunos, pero es innegable que se disfrutaba de una alfabetización cercana al 100%, una estabilidad social y una seguridad que no hemos conocido desde entonces.

Por el contrario, siempre que ha habido elecciones (véase el Trienio Liberal, Sexenio Democrático,  la Restauración Borbónica  o  la Segunda República) han sido síntoma o consecuencia de grandes problemas en el conjunto de la nación y nunca se ha conseguido solución a ninguna de las causas realmente importantes a través de las elecciones. Da igual si el sufragio es universal o censitario, más o menos restringido, el desenlace es siempre inadecuado para los intereses nacionales.

Si es cierto que cuanto más amplio es el grupo de electores, mayores son los problemas que resultan de esas elecciones, pues uno de los grandes problemas de la democracia (de lo cual ya se dio cuenta el propio Aristóteles) es que la gran mayoría de la población carece de los conocimientos mínimos para tomar una decisión electoral que no esté movida únicamente por emociones, el interés de clase o la demagogia. Por lo tanto, se doblegan los intereses de la nación a la percepción que pueda tener una población a la que no le interesan los asuntos del gobierno, que tampoco tiene conocimiento para entenderlos y, por lo tanto, son tremendamente susceptibles a las mentiras y manipulaciones interesadas en llevarlos para este u otro lado.

Este es el paradigma en el que nos encontramos de nuevo en la actualidad, que llevamos 7 años de gobierno ominoso de Pedro Sánchez en los cuales se han cometido un sinfín de tropelías (detalladas aquí: https://leopoldocastaneyra.com/un-paso-al-frente/). Pero, ¿es acaso Pedro Sánchez el único responsable de todas sus fechorías? En absoluto, pues ha sido a través de las elecciones, usando las reglas concebidas en el régimen del 78, que ha podido sumar la mayoría suficiente para investirse como presidente. En ese aspecto ha cumplido con las reglas del juego. Así pues le planteo una pregunta. ¿Quién tiene realmente la culpa, Pedro Sánchez y todo su séquito o un sistema y una masa popular que han permitido que llegue al poder? Y cuando digo Pedro Sánchez bien podría decirse también José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy, José María Aznar, Manuel Azaña o Alejandro Lerroux. Da lo mismo. El problema no es tanto el quién sino el cómo. 

Algunos creen que si gobernase Santiago Abascal, líder de VOX, todos los problemas de España se solucionarían, tarde o temprano. A esta gente le digo que Abascal no llevaría a cabo ni una décima parte de las acciones necesarias para devolver al país el estatus que le corresponde. Hay muchos intereses de por medio que evitan que esto pase, siendo el principal las próximas elecciones, en las que ningún presidente querrá ver reducido el número  de votos. Por ese motivo las medidas no pueden ser muy impopulares. De lo contrario es seguro que la reelección no sucederá. Y es triste decirlo, pero para restaurar España, hay que hacer grandísimos ajustes muy impopulares. De nuevo el pueblo delirante se pone palos en sus propias ruedas.

¿Cuál es la solución entonces? La democracia, desde luego, no lo es, sobre todo si queremos vivir en un país con un poder más parecido a EEUU que a Somalia.

Posiblemente la manera más práctica sea algún tipo de Estado autoritario y totalitario en el que la mayor prioridad del gobierno sean los intereses nacionales. Tenemos a China como un clarísimo ejemplo de rigurosa actualidad. Nadie puede discutir el peso y la importancia de China a nivel mundial, siendo (por mucho que le pese a algunos) el país más poderoso del mundo. Su proyecto a largo plazo y una organización con precisión milimétrica han hecho que, en el transcurso de cien años, la población se multiplique por tres, su PIB se multiplique por 610 y el PNB por más de 500. Además de tener un nivel de vida (PNB per cápita) 200 veces superior, infraestructuras punteras a nivel mundial, industrialización masiva, producción tecnológica y científica de primer orden, etc. Pero los chinos no pueden votar al primer imbécil con facilidad de palabra que se les cruce por delante. ¿Merece la pena? En mi opinión la respuesta es clara:  Por supuesto.

En una próxima entrega abordaremos estas teorías con más profundidad, pero el mensaje principal es claro: en España no funciona la democracia para tener una posición relevante en el mundo y bienestar social prolongado y la historia es testigo de ello. La única manera de que funcionemos de verdad es cuando nos enfocamos en lo verdaderamente importante y, como el español no es capaz de hacerlo por sí solo, necesita que alguien se lo imponga. Ojalá fuese distinto, pero esta es la realidad. 

A España se le atraganta la democracia.

Una respuesta a «A España se le Atraganta la Democracia»

  1. Avatar de Manuel
    Manuel

    Estoy de acuerdo contigo. Por desgracia aún no disponemos de la madurez necesaria para la democracia, o para esta democracia. Pero un sistema totalitario puede ser un arma de doble filo. Si lo piensas, como todo. Lo que está claro es que funcionamos como funcionamos, como bien dices. No soy demasiado partidario del modelo chino, pero a ellos es cierto que les ha funcionado. Aunque también han pagado su precio. Muy buena disertación.